Adiós a un maestro de las cuerdas
Falleció Lucho González a los 79 años: El legendario guitarrista peruano que revolucionó el sonido de Chabuca Granda y el folclore regional
El mundo de la cultura está de luto tras confirmarse la partida de Luis Alejandro González Cárpena, mejor conocido como Lucho González. El virtuoso guitarrista peruano, cuya técnica unió el sentimiento de la música criolla con la sofisticación del jazz y el folclore latinoamericano, dejó un legado imborrable tras décadas de colaboración con figuras de la talla de Chabuca Granda y Fito Páez.

Composición Radio La Tremenda
DOMINGO, 29 DE MARZO DE 2026
La música latinoamericana ha perdido a uno de sus arquitectos sonoros más influyentes. El pasado sábado 28 de marzo de 2026, se confirmó el fallecimiento del maestro Lucho González a los 79 años de edad. La noticia, que impactó profundamente en las escenas artísticas de Perú y Argentina, fue difundida por allegados al músico y por Mabela Martínez, conductora del programa Sonidos del Mundo, quien destacó la audacia e innovación que siempre caracterizaron las cuerdas del artista limeño.
De la tradición limeña a la vanguardia continental
Nacido en Lima en 1946, Luis Alejandro González Cárpena llevaba la melodía en la sangre. Hijo de Javier González, integrante de los célebres Trovadores del Perú, creció inmerso en la época de oro de la música criolla. Aunque inicialmente inició estudios de Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), su destino estaba marcado por la madera y el acero. Su talento precoz lo llevó a abandonar las leyes para convertirse, con apenas 20 años, en el aliado musical definitivo de la inmensa Chabuca Granda.
Durante más de 15 años, la guitarra de González fue el soporte armónico sobre el cual Chabuca construyó sus composiciones más vanguardistas. Juntos, transformaron los valses y festejos tradicionales en piezas de exportación universal, integrando matices contemporáneos que permitieron que el sonido peruano resonara en los teatros más prestigiosos del mundo. Esta etapa no solo lo consolidó como un referente de la guitarra, sino como un arreglista capaz de entender la tradición sin miedo a romper sus moldes.
El puente entre Perú y Argentina
En la década de los 80, el guitarrista peruano trasladó su residencia a Argentina, país que adoptó como su segundo hogar y donde su influencia se multiplicó. Su capacidad para fusionar géneros lo llevó a colaborar con la "Voz de América", Mercedes Sosa, y a formar parte de proyectos experimentales de culto como el trío Vitale-Baraj-González. Sin embargo, una de sus relaciones artísticas más emblemáticas fue la que forjó con Fito Páez. El rosarino, junto a otros grandes como Alejandro Lerner y Diego Torres, ha encabezado los homenajes en redes sociales, recordando a "Lucho" como un maestro generoso y un músico de una sensibilidad fuera de serie.
El legado de Lucho González no se limita a las grabaciones de estudio. Su influencia reside en la formación de nuevas generaciones de músicos que hoy ven en su discografía una biblia de la armonía aplicada a la guitarra. Participó en festivales internacionales y dejó su huella en álbumes fundamentales de artistas como Eva Ayllón, Tania Libertad y Pedro Aznar, demostrando que la música criolla podía dialogar de igual a igual con cualquier género del planeta.
Finalmente, la partida de este "atrevido e innovador", como lo describió su círculo más cercano, deja un vacío que solo podrá ser llenado con la escucha de su vasta obra. Lucho González no solo tocaba la guitarra; él narraba la historia de un continente a través de ella. Hoy, el Perú despide a un hijo ilustre cuya herencia musical seguirá vibrando cada vez que una madera se encuentre con el alma de un intérprete que busque, como él, un nuevo y eterno sonido.
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