Adiós a un ícono de la comedia
Manolo Rojas recibe multitudinario último adiós: Multitud despide al humorista peruano en emotivo sepelio en Huachipa
Entre lágrimas, aplausos y un profundo sentimiento de gratitud, los restos del reconocido humorista peruano Víctor Manuel Rojas Ibáñez, conocido como Manolo Rojas, recibieron cristiana sepultura este domingo 29 de marzo. Tras una serie de homenajes en su natal Huaral y en las principales casas televisivas de Lima, el artista fue trasladado al cementerio de Huachipa, donde colegas y seguidores destacaron su invaluable legado en la cultura popular.

Composición Radio La Tremenda
DOMINGO, 29 DE MARZO DE 2026
El Perú se detuvo para despedir a una de sus sonrisas más genuinas. El sepelio de Manolo Rojas, realizado este domingo en el camposanto Campo Fe de Huachipa, no fue solo un acto protocolar, sino una verdadera manifestación de amor colectivo hacia un hombre que dedicó décadas de su vida a unir al país a través de la risa. Con el féretro envuelto en la bandera nacional, el comediante fue despedido por una multitud que reconoció en él a un embajador de la identidad peruana en la radio y la televisión.
Un recorrido por sus casas artísticas
Antes de su llegada a Huachipa, el cortejo fúnebre realizó paradas estratégicas en los lugares que fueron su segundo hogar. Sedes de medios emblemáticos como América TV, Panamericana TV y RPP abrieron sus puertas para rendir tributo al humorista peruano. Figuras de la talla de Jorge Benavides, Martín Farfán y Claudia Serpa se unieron al duelo, compartiendo anécdotas sobre la generosidad y el talento de Rojas. Estos homenajes póstumos subrayaron la importancia de su carrera, que incluso fue reconocida por el Ministerio de Cultura con un velatorio en el Gran Teatro Nacional, un honor reservado para los grandes maestros de la nación.
Huaral: El homenaje al hijo predilecto
La jornada de despedida comenzó muy temprano en Huaral, la tierra que vio nacer a Manolo. El artista fue recibido como un héroe local en la Plaza de Armas, donde el municipio provincial organizó un acto público en su honor frente al palacio municipal. Los restos fueron velados en el Club Social La Huaquilla, el escenario que lo vio dar sus primeros pasos artísticos antes de conquistar la capital. Cientos de huaralinos, portando banderas y camisetas del club Unión Huaral —el equipo de sus amores—, cargaron el féretro en hombros bajo una lluvia de aplausos y música, cumpliendo el deseo del pueblo de despedir a su hijo predilecto con la alegría que él siempre proyectó.
El momento del último adiós en Huachipa
Cerca del mediodía, los restos retornaron a Lima para la ceremonia final en el cementerio de Huachipa. El momento más desgarrador y a la vez inspirador ocurrió cuando el hijo del comediante, vistiendo la camiseta del equipo huaralino, dedicó unas palabras de agradecimiento a su padre. Resaltó no solo su faceta como artista, sino su calidad humana y el vacío que deja tras su repentina partida la noche del 27 de marzo en el distrito de La Victoria.
La presencia de diversas generaciones de cómicos y comunicadores en el sepelio evidenció que el impacto de Manolo Rojas trascendió las pantallas. Su habilidad para la imitación y su carisma innato lo convirtieron en un referente ineludible del humorismo nacional. La ovación que acompañó el descenso de su ataúd se prolongó por varios minutos, como un eco de las risas que provocó en millones de hogares peruanos a lo largo de su trayectoria.
Finalmente, con el entierro en Huachipa, se cierra un capítulo dorado de la comedia en el Perú. Manolo Rojas descansa ahora en paz, pero su obra permanece viva en cada sketch, en cada imitación y en el recuerdo de un país que hoy llora la partida de su humorista, pero celebra el inmenso legado de alegría que dejó como herencia.
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