Emergencia en semana santa
Gigantesco incendio código 3 consume almacén de colchones en San Juan de Lurigancho: Más de 18 unidades de bomberos combaten el fuego en Campoy
Un siniestro de grandes proporciones alarmó a los vecinos de la urbanización Campoy, en el distrito de San Juan de Lurigancho, durante la mañana de este Jueves Santo. El fuego, que se habría originado en un depósito de material inflamable, movilizó a decenas de bomberos y personal de salud ante el riesgo de propagación hacia las viviendas aledañas. Pese a la magnitud de la humareda negra que cubrió el cielo de Lima Este, las autoridades no han reportado víctimas mortales hasta el momento, aunque la falta de agua complicó las labores de mitigación.

Composición Radio La Tremenda
MIÉRCOLES, 01 DE ABRIL DE 2026
La tranquilidad del feriado por Semana Santa se vio interrumpida bruscamente en el distrito de San Juan de Lurigancho. Al promediar las 11:12 de la mañana de este Jueves Santo, un incendio clasificado como código 3 (fuera de control) estalló en el corazón de la urbanización Campoy. El foco del siniestro se localizó en un extenso almacén destinado al depósito de colchones, un material altamente combustible que facilitó la rápida expansión de las llamas y generó una densa columna de humo tóxico visible desde varios distritos de la capital.
Despliegue de los hombres de rojo y dificultades en la zona
Ante la gravedad de la situación, el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP) activó un protocolo de respuesta masiva. Hasta el lugar de la emergencia en Campoy se desplazaron un total de 18 unidades, incluyendo seis autobombas, dos unidades de rescate, una plataforma para ataques de altura y cisternas de gran capacidad. Los "hombres de rojo" trabajaron arduamente para confinar el fuego y evitar que las lenguas de llama alcanzaran los predios contiguos, habitados por familias que salieron despavoridas de sus hogares.
Uno de los principales obstáculos que enfrentaron los efectivos en San Juan de Lurigancho fue la deficiencia en el suministro de agua. La Policía Nacional del Perú (PNP) procedió a acordonar varias cuadras a la redonda para facilitar el paso de los vehículos de emergencia y mantener a salvo a los curiosos.
"Estábamos en el mercado y al regresar vimos el fuego, pero lo más preocupante es que no había agua en los hidrantes", relató un vecino de la zona, evidenciando la vulnerabilidad del sector ante siniestros de esta magnitud.
Respuesta sanitaria y medidas preventivas
Debido a la toxicidad del humo emanado por la combustión de espumas y telas, el Ministerio de Salud (Minsa) desplegó un equipo de respuesta rápida a través del SAMU. Tres ambulancias y diez especialistas de la salud se instalaron en puntos estratégicos de Campoy para brindar atención inmediata a personas con cuadros de inhalación de gases o crisis nerviosas. Además, se anunció la instalación de carpas de campaña donde se distribuyen mascarillas y agua a los residentes como medida preventiva ante la contaminación del aire.
El incendio ha puesto nuevamente sobre la mesa la discusión sobre la fiscalización de almacenes en zonas urbanas de San Juan de Lurigancho. Al ser un depósito de colchones, la carga de fuego era extremadamente alta, lo que explica por qué la emergencia escaló a código 3 en cuestión de minutos. Mientras los bomberos continúan con las labores de remoción de escombros y enfriamiento para evitar el reencendido, las familias del sector permanecen vigilantes bajo el resguardo policial.
Un Jueves Santo marcado por el siniestro
A pesar de la espectacularidad de las imágenes y la pérdida total de la mercadería en el almacén, el reporte oficial de las 12:45 p.m. confirma que no se han registrado heridos de gravedad ni fallecidos. Las causas que originaron el fuego aún son materia de investigación por parte de Seguridad del Estado.
En conclusión, este Jueves Santo quedará registrado como una jornada de tensión para San Juan de Lurigancho. La rápida intervención de los bomberos evitó una tragedia mayor en la urbanización Campoy, aunque el incendio deja una profunda preocupación por las condiciones de seguridad en los depósitos industriales que colindan con zonas residenciales. Se espera que en las próximas horas el suministro de agua se normalice y las familias puedan retornar a la calma tras el dantesco escenario.
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