Medida regirá por un periodo de 60 días
Gobierno declara Estado de Emergencia en 34 distritos de frontera para reforzar la lucha contra la criminalidad y el control migratorio
En un esfuerzo por frenar el avance de la inseguridad y blindar las zonas limítrofes, el Ejecutivo oficializó la declaratoria de Estado de emergencia en 34 distritos pertenecientes a seis regiones del país. La medida, que tendrá una vigencia de 60 días, faculta a la PNP a mantener el orden interno con el apoyo estratégico de las Fuerzas Armadas, priorizando la vigilancia en pasos fronterizos no autorizados e infraestructura crítica. Durante este periodo, se suspenderán derechos constitucionales clave como la inviolabilidad de domicilio y la libertad de tránsito, mientras el Gobierno prepara un pedido de facultades legislativas para endurecer las penas contra la criminalidad organizada.

Composición Radio La Tremenda
JUEVES, 16 DE ABRIL DE 2026
El Gobierno peruano ha decidido endurecer su postura frente a las amenazas que acechan las zonas más vulnerables del territorio. A través de una nueva normativa, se ha dispuesto el despliegue inmediato de las fuerzas del orden en puntos estratégicos de las regiones de Madre de Dios, Amazonas, Cajamarca, Piura, Puno y Ucayali. El objetivo principal de este Estado de emergencia es doble: desarticular las bandas dedicadas a la criminalidad transnacional y establecer un control migratorio estricto que permita identificar y neutralizar ingresos ilegales que vulneran la soberanía nacional.
Regiones bajo control militar y policial
El despliegue de la PNP y las Fuerzas Armadas no será uniforme, sino que se basará en mapas del delito y estadísticas de inteligencia. En la región Puno, el control se intensificará en 15 distritos, incluyendo zonas críticas como Desaguadero y Yunguyo, donde el flujo fronterizo es constante. En Madre de Dios, la medida abarca distritos como Tambopata e Iñapari, mientras que en Piura se priorizarán Lancones, Suyo y Ayabaca. La intención es cerrar los pasos no habilitados que suelen ser utilizados por organizaciones dedicadas al tráfico de armas, minería ilegal y trata de personas.
Durante los próximos dos meses, las libertades individuales de los ciudadanos en estas jurisdicciones sufrirán restricciones. Quedan suspendidos los derechos relativos a la libertad de reunión y la seguridad personal, lo que permite a los agentes del orden realizar intervenciones sin necesidad de una orden judicial previa en situaciones de sospecha fundada. El patrullaje será permanente y aleatorio, tanto a pie como motorizado, con un enfoque disuasivo en paraderos de transporte interprovincial y entidades prestadoras de servicios públicos.

Hacia una reforma penal más severa
Más allá de la presencia física en las calles, el Ejecutivo busca herramientas legales que den sostenibilidad a esta lucha. El parlamentario José María Balcázar adelantó que se solicitarán facultades legislativas al Congreso para reformar el Código de Ejecución Penal y el Código Procesal Penal. El propósito es dotar de mayor efectividad a las sanciones contra el crimen organizado, asegurando que las herramientas judiciales sean lo suficientemente robustas tanto para la actual gestión como para el Gobierno que asumirá funciones el próximo 28 de julio de 2026.
Estas modificaciones legales apuntan a agilizar los procesos de expulsión en el marco del control migratorio y asegurar que quienes cometan delitos bajo el amparo de organizaciones criminales reciban penas efectivas sin beneficios penitenciarios laxos. La estrategia integral busca que la presencia de las Fuerzas Armadas en las fronteras no sea solo un alivio temporal, sino el inicio de una reestructuración del sistema de seguridad interna que devuelva la tranquilidad a las poblaciones más alejadas del país.
En conclusión, la declaratoria de Estado de emergencia en estos 34 distritos representa un paso decisivo en la agenda de seguridad del Gobierno. La combinación de patrullajes estratégicos de la PNP y el respaldo militar en las fronteras es una respuesta directa al clamor de las regiones por una lucha frontal contra la criminalidad. El éxito de esta medida dependerá de la capacidad de las fuerzas del orden para actuar bajo inteligencia precisa, garantizando que el control de las fronteras sea el primer muro de contención contra la delincuencia que afecta la paz social de todos los peruanos.
Compartir












