Máxima alerta en el Golfo Pérsico
Trump ordena destruir cualquier embarcación que mine el estrecho de Ormuz: "No vacilaremos"
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido una orden directa a su Marina de Guerra para atacar y destruir cualquier navío sospechoso de colocar minas en el estrecho de Ormuz. A través de sus canales oficiales, el mandatario estadounidense advirtió que la respuesta militar será inmediata y letal contra cualquier amenaza que ponga en riesgo la libre navegación en este canal estratégico. El anuncio se produce tras una semana de hostilidades marcadas por el bloqueo naval de Washington y la captura de buques comerciales por parte de Irán, situando el conflicto en su punto más crítico del 2026. Trump aseguró además que sus fuerzas han triplicado las labores de desminado, mientras asegura que la cúpula política en Teherán enfrenta graves divisiones internas.

Composición Radio La Tremenda
MIÉRCOLES, 22 DE ABRIL DE 2026
La estabilidad del comercio mundial de hidrocarburos pende de un hilo. Este miércoles, el presidente Donald Trump elevó el tono de su retórica militar al autorizar a la Armada de Estados Unidos a emplear fuerza letal contra cualquier embarcación, sin importar su tamaño, que sea detectada sembrando minas en las aguas del estrecho de Ormuz. La medida representa un endurecimiento drástico de las reglas de combate en la región, en respuesta directa a las maniobras de defensa y represalia ejecutadas por las fuerzas iraníes en los últimos días.
Escalada bélica y parálisis comercial
El origen de este nuevo pico de tensión se remonta al pasado 13 de abril de 2026, cuando la Casa Blanca decretó un bloqueo naval total sobre la costa de Irán como mecanismo de presión económica. La respuesta de Teherán no se hizo esperar: el 18 de abril declaró el cierre oficial del estrecho de Ormuz, reforzando su vigilancia con lanchas rápidas y el despliegue de minas marinas. El conflicto dio un giro oscuro el 22 de abril con la captura de dos buques comerciales por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán, un acto que Washington ha calificado como piratería estatal y que ha servido de justificación para la orden de "disparar a matar".
"Nuestros dragaminas están despejando el estrecho en este preciso momento. He ordenado que continúen esas labores, ¡pero a una intensidad tres veces mayor!", escribió Trump en Truth Social.
Esta movilización masiva de recursos navales busca reabrir por la fuerza el paso marítimo, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. La orden de destruir cualquier barco sospechoso de minado se aplica no solo a naves militares, sino a cualquier tipo de embarcación que interfiera con las operaciones de limpieza del canal.
Divisiones en Teherán y estrategia política
Más allá de las amenazas militares, Donald Trump ha recurrido a la guerra psicológica al asegurar que el régimen de Irán atraviesa una crisis de liderazgo sin precedentes. Según el mandatario, existen "grietas" profundas entre los sectores más radicales, que se sienten derrotados en el terreno táctico, y una facción más moderada que busca evitar una confrontación total.
"Irán está teniendo muchas dificultades para averiguar quién es su líder. ¡Simplemente no lo saben!", sentenció el presidente de los Estados Unidos, sugiriendo que la presión económica y militar está logrando desestabilizar la estructura interna de poder del país persa.
A pesar de los intentos de mediación internacional, el diálogo entre Washington y Teherán parece haber quedado sepultado bajo el despliegue de portaaviones y fragatas. La comunidad internacional observa con preocupación cómo el estrecho de Ormuz se convierte en el escenario de un posible enfrentamiento directo que podría disparar los precios del crudo y desatar una crisis económica global.
En conclusión, la orden de Donald Trump para atacar embarcaciones en el estrecho de Ormuz marca un punto de no retorno en la geopolítica de Oriente Medio de este 2026. Con la Marina de Guerra en alerta máxima y una orden de fuego abierta, el riesgo de un error de cálculo que derive en una guerra abierta es más alto que nunca. Mientras Irán mantiene su postura de resistencia y control sobre el canal, Estados Unidos apuesta por la superioridad tecnológica y militar para garantizar un flujo comercial que hoy, más que nunca, parece estar bajo fuego cruzado.
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