Duelo nacional por partida de ícono Huanuqueño
Adiós a 'Mashico', el hombre más longevo del Perú: Marcelino Abad Tolentino fallece a los 125 años dejando un legado de resiliencia
El Perú se despide de una de sus historias de vida más asombrosas. Marcelino Abad Tolentino, conocido afectuosamente como Mashico, falleció en la región de Huánuco a pocos días de celebrar su cumpleaños número 126. El usuario más emblemático del programa Pensión 65 partió dejando una huella imborrable de fortaleza, tras haber sobrevivido a pandemias, guerras y más de un siglo de transformaciones en el país.

Composición Radio La Tremenda
LUNES, 30 DE MARZO DE 2026
La región de Huánuco y el país entero se encuentran de luto tras confirmarse el fallecimiento de Marcelino Abad Tolentino, el ciudadano que ostentaba el título del hombre más longevo del Perú. Conocido por todos como Mashico, don Marcelino partió a los 125 años de edad en la casa hogar 'Mis abuelitos', ubicada en la localidad de Huácar, provincia de Ambo. Su deceso, ocurrido por causas naturales asociadas a su avanzada edad y complicaciones respiratorias recientes, marca el fin de una existencia que atravesó tres siglos diferentes.
Una vida de supervivencia y naturaleza
Nacido el 5 de abril de 1900 en el poblado de Huacachi, Mashico fue un testigo excepcional de la historia contemporánea. Su biografía es un relato de superación ante la adversidad: a los siete años perdió a sus padres en un trágico accidente en el río Huallaga y pasó gran parte de su vida en condiciones de aislamiento extremo. Sin electricidad ni servicios básicos, residió durante décadas en los restos de una antigua hacienda cafetalera, alimentándose de lo que él mismo cultivaba.
Según relataba el propio Marcelino, el secreto de su vitalidad residía en una dieta basada estrictamente en productos naturales. Frutas, verduras y el aire puro de la sierra huanuqueña fueron los pilares que le permitieron no solo llegar a una edad centenaria, sino mantener una lucidez y alegría que sorprendía a propios y extraños. Su figura se volvió un símbolo de dignidad, demostrando que la esperanza no tiene fecha de caducidad.
El rescate de su identidad por Pensión 65
La historia de Marcelino Abad Tolentino salió a la luz pública recién en el año 2019, cuando brigadistas del programa Pensión 65 lo localizaron en una zona de difícil acceso. En aquel momento, el hombre más longevo del país no contaba con un Documento Nacional de Identidad (DNI) ni figuraba en los registros oficiales del Estado. Gracias a una gestión articulada con el Reniec, obtuvo su identificación por primera vez a los 119 años, lo que le permitió acceder a servicios de salud y al soporte económico del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis).
La ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Lily Vásquez Dávila, expresó sus profundas condolencias a través de las plataformas oficiales, destacando que el legado de Mashico nos recuerda el valor de proteger y acompañar a nuestros adultos mayores.
"Su vida nos deja una huella de fortaleza y dignidad", señaló la institución, que ha desplegado un equipo para brindar soporte emocional a los compañeros y cuidadores de Marcelino en su comunidad.
Un récord de resiliencia nacional
Aunque se iniciaron las gestiones para que el Guinness World Records lo reconociera oficialmente como el hombre más anciano del mundo, para los peruanos ese título ya era suyo. Haber sobrevivido a la pandemia de Covid-19, dos guerras mundiales y numerosos cambios de gobierno lo convirtieron en un libro abierto de la historia peruana. Su partida, a escasos días de cumplir los 126 años, cierra un capítulo lleno de lecciones sobre el valor de la vida sencilla y la resiliencia ante la soledad.
Finalmente, los restos de Mashico serán despedidos en una ceremonia íntima en su natal Huánuco, rodeado del afecto de quienes lo cuidaron en sus últimos años. Marcelino Abad Tolentino no solo fue el hombre más longevo de nuestra nación; fue, ante todo, un ejemplo de que el respeto por la naturaleza y la fortaleza del espíritu pueden vencer cualquier obstáculo temporal. El Perú le dice adiós a un gigante de la dignidad.
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