Crisis de recursos básicos en 2026
Emergencia hídrica: 11 millones de peruanos carecen de acceso adecuado al agua potable en pleno siglo XXI
Un reciente informe basado en datos del INEI revela una brecha alarmante en el acceso al agua potable en el Perú. Actualmente, más de 11 millones de ciudadanos no cuentan con un servicio de red pública o alcantarillado de calidad, una situación agravada por la crisis del cambio climático. En ciudades como Lima, la escasez hídrica se sitúa ocho veces por debajo de los límites recomendados por la OMS, lo que exige medidas urgentes de infraestructura y educación ambiental.

Composición Radio La Tremenda
LUNES, 30 DE MARZO DE 2026
A pocos días de haberse conmemorado el Día Mundial del Agua, el panorama para el Perú es poco alentador. Según las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y la Encuesta Nacional de Programas Presupuestales (Enapres), la crisis de servicios básicos ha alcanzado un punto crítico. En la actualidad, 11 millones de peruanos enfrentan dificultades severas para obtener agua potable de manera digna, una cifra que pone en jaque las metas de desarrollo sostenible trazadas para esta década.
La brecha invisible del alcantarillado y la conexión
El análisis detallado de las cifras muestra que el problema tiene múltiples dimensiones. Por un lado, 3,5 millones de personas carecen de una conexión directa a la red pública, viéndose obligadas a depender de camiones cisterna o fuentes informales. Por otro lado, una cifra aún más preocupante indica que 7,6 millones de habitantes no tienen acceso a sistemas de alcantarillado, lo que genera un foco de enfermedades infecciosas y riesgos sanitarios permanentes para las familias más vulnerables.
Este déficit estructural se encuentra bajo la amenaza directa del cambio climático. Diversos estudios hidrológicos advierten que, de no mediar proyectos de inversión masivos, en los próximos 40 años el país podría perder el 40 % de su disponibilidad hídrica actual. Esto significa que las futuras generaciones tendrían que sobrevivir con apenas el 60 % del recurso que hoy se desperdicia o se gestiona ineficientemente.
Lima: Un desierto bajo presión extrema
La situación en la capital peruana es un caso de estudio global por su vulnerabilidad. Lima es la segunda ciudad más grande del mundo asentada sobre un desierto, y su disponibilidad de agua por habitante es de apenas 125 metros cúbicos al año. Esta cifra es alarmante si se compara con el umbral de escasez hídrica definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), situándose ocho veces por debajo de lo mínimamente aceptable para garantizar la salud humana.
Ante esta realidad, organismos como Aquafondo, el Fondo de Agua para Lima y Callao, han intensificado sus campañas de sensibilización. Bajo la iniciativa "Guardianes del Agua", se busca involucrar a las nuevas generaciones en la protección del recurso. Recientemente, se realizó una actividad simbólica en una sala de cine donde niños recibieron botellas de agua imposibles de abrir. El mensaje fue directo: el acceso al agua no es un derecho garantizado para todos y su escasez puede volverse una barrera infranqueable si no se actúa hoy.
Hacia una nueva cultura del agua
Mariella Sánchez, directora ejecutiva de Aquafondo, subrayó que el cuidado del recurso hídrico debe ser un desafío prioritario para el Estado y la ciudadanía.
"Es necesario promover una cultura de uso responsable desde los hogares y valorar las soluciones basadas en la naturaleza que se impulsan en las cuencas altas", señaló.
El modelo de gestión actual requiere un giro hacia la sostenibilidad, protegiendo las fuentes de agua naturales y optimizando el consumo en una ciudad que crece sin planificación.
Finalmente, el reporte del 2026 deja una advertencia clara: si no se cierran las brechas de infraestructura y no se mitigan los efectos del cambio climático, los 11 millones de peruanos sin agua potable actuales serán solo la base de una crisis social de magnitudes incalculables. La escasez hídrica en el Perú ya no es una amenaza lejana, sino una realidad cotidiana que exige una respuesta política y técnica de primer nivel.
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